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domingo, 31 de agosto de 2014

LAS BOLSAS DE LA LIBRERÍA GANDHI…Autor: Fernando Emilio Saavedra Palma. Para: Guillermina Saavedra Palma y para mi, que somos clientes de las librerías Gandhi durante mas de 30 años.

Fotografia del álbum de: Fernando Emilio Saavedra Palma.
 LAS BOLSAS DE LA LIBRERÍA GANDHI…
Autor: Fernando Emilio Saavedra Palma.
Para: Guillermina Saavedra Palma y para mi, que somos clientes de las librerías Gandhi durante mas de 30 años.

Durante más de 15 años jugué ajedrez en el club Gandhi en la sucursal Miguel Ángel de Quevedo y, entre todas las anécdotas que les contaré hay una que me dejó maravillado: Llego al club de ajedrez a diario y le comento a uno de los meseros (que todos ellos son solo uno Género, Jesus, Rafael, Gustavo, etc.), “oye necesito guardar mi ajedrez”, y me contesta: “pues compra una bolsa Gandhi” ¿Cómo? -respondí-  Sí, una bolsa Gandhi ahí estan a la entrada –me dijo-. Bajé, compre una bolsa y guarde mi ajedrez.
Al otro dia me fijé que la bolsa Gandhi era todo un acontecimiento. Se usaban para todo: para guardar libros de ajedrez y dar clases en la Biblioteca de México. Transportar libros y más libros con los estudiantes de la U.N.A.M, así como muchas prepas, secundarias y primarias. Para ir al super mercado  Aurrera o al mercado de la colonia en las delegaciones del D.F., me las encontré con los años en diferentes estaciones del metro, saliendo a diferentes partes de provincia, o en un basurero rota ya muy usada. La mercadotecnia de la Gandhi siempre se distingue por ser ultra intelectual en sus modelos de publicidad, también abordando todo nuestro mundo  popular del país, que es todo un concepoto.

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BOLSA GANDHI MODERNA…

Las bolsas son de mezclilla con una cinta de tela de diferentes materiales en las hechuras de sus inicios a las actuales.

Recuerdo a una americana en la Costera Miguel Alemán, en Acapulco con su bolsa Gandhi en el año de 1990. Vi y conocí a una enorme cantidad de turistas que visitaban  México y salían con su bolsa económica con libros de todo tipo en la librería Gandhi que yo frecuentaba.

Un dia, platicando con un funcionario de la Secretaría de Relaciones Exteriores me dijo tajantemente: “Mire usted la librería Gandhi no tiene nada que hacer en el mercado americano con las librerías de alla”, seguimos platicando durante muchos minutos y al terminar le regalé una bolsa Gandhi. Me lo agradeció por lo que decía la bolsa, y me dijo que se la iba a regalar a su hija que cursaba la secundaria. Hasta entonces comprendí algo de la mercadotecnia de las bolsas Gandhi.







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